De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

sábado, 10 de agosto de 2013

TESTIMONIO DEL SEMINARISTA NICOLÁS ABREU SOBRE LA JMJ RÍO 2013


Qué decir Dios mío, ¿cómo poner palabras a aquello que solo viviéndolo se puede comprender?, fuimos realmente afortunados de poder estar allí. Uno veía el palpitar del corazón de la Iglesia en aquel lugar; se respiraba la fe, se veía la esperanza en el rostro de los jóvenes que llegados de todo el mundo venían al encuentro con Cristo; la caridad se manifestaba en el espíritu de de los peregrinos y voluntarios, que como luces brillaban indicando el camino, acompañando al perdido, atendiendo al enfermo, acogiendo y alimentando a tantos que por allí andábamos.

Debo confesar que yo no tenía planeado participar de la JMJ, lo que habíamos pensado en un principio era ir a la semana misionera que era la otra posibilidad, fue fruto del deseo de algunos jóvenes, la manija de algunos laicos y la ayuda de la providencia, que resolvimos soñar con ir a Río, fueron meses de trabajo que dieron su fruto.




La primera de mis alegrías fue ver los rostros felices de aquellos jóvenes que acompañé, con los que tanto luchamos, soñamos,  he imaginamos que todo esto era posible. Sus caritas de asombro ante aquella maravilla que sobrepasaba los límites de nuestra imaginación, éramos millones, todos compartiendo una misma fe, una misma alegría.

Al principio me costó asimilar la idea de que había llegado a Río, me faltaba algo, solo veía gente y mucho transito, hasta que finalmente vimos la playa y lo vimos a él, con sus brazos abiertos diciéndonos… “Bem Vindos”, el Cristo redentor nos miraba desde lo alto, ahí fue cuando estallamos de alegría.



Ser el Gaucho de la patria, que honor para mi, indigno me sentí de tan bello regalo, representar a mi país, a los jóvenes uruguayos, con nuestra vestimenta típica. Me produjo una enorme alegría la noticia y también preocupación porque no contaba con todas las prendas que hacen a la figura del Gaucho, apenas tenía un par de botas y una bombacha. Fue gracias a la solidaridad de mis vecinos y amigos que logre conseguir la vestimenta, no les miento cuando digo que sobre mi llevaba a un pueblo.

Nunca me sentí tan feliz de ser uruguayo, isabelino, nacido en rivera, con un corazón bien diocesano, lucir aquella vestimenta me llenaba de orgullo, imagino que debe ser el mismo sentimiento que sienten los futbolistas cuando representan a nuestro país luciendo la casaca celeste. Sabíamos que no estábamos solos, habían 3 millones que estaban allí.  Soledad,  llevaba un vestido hermoso, que supo lucir muy bien, estaba como el sol de nuestra bandera… brillante. Su simpatía y calidez, cautivaba la atención de cuanto fotógrafo andaba en la vuelta.

Nuestra aparición en la Tele fue motivo de gran expectativa, alegría y conmoción en nuestros pagos, todo el mundo estaba expectante prendidito a la pantalla, sin saber si quiera, que íbamos a hacer, nos llovían mensajes de todos los puntos del país, saludos, felicitaciones, novedades y noticias de todo lo que había generado nuestra aparición.

Estuvimos cerquita, casi, casi, pero no llegamos a tocarlo, nos quedamos con pena, de no podernos lucirnos un poco mas, muy pocos nos vieron, la cuestión es que estuvimos allí y eso no lo vamos a olvidar jamás.

Me marco mucho la sencillez y la claridad de las palabras de nuestro Papa, fue muy profundo y claro, dijo: “Ustedes son protagonistas, constructores de la historia, comprometámonos con ella, edifiquemos la Iglesia”, nos habló de Vos, nos dijo que: “el cambio comienza por vos y por mi”.



“Ustedes son el campo de Cristo, los atletas de Dios, ustedes son los constructores de una Iglesia mas hermosa y de un mundo mejor, levantemos los ojos hacia la Virgen ella nos ayuda a seguir a Jesús, nos da ejemplo con su SI. Que también nosotros seamos capaces de dar nuestro SI a Cristo”.


Después de esto, pensé… "este realmente es el abrazo mas grande del mundo”, venia a mi mente el pensar en mi Diócesis, en tanta gente y en las ganas que tengo de ser Sacerdote, y de gritar con fuerza: “Aquí estoy Señor, siempre listo para Servir”.


Seminarista Nicolás Abreu
Diócesis de Tacuarembó
Uruguay

1 comentario:

  1. estimado nico hermano en Cristo .. como estás.. espero que te encuentres bien.. buscando encontre la página del seminario donde te formas para éste bello y sacrificado trabajo de servcio y testigo vivo del evangelio...comparto las palabras en tu reflexion puesto que,
    la fe nos convocó a muchos jóvenes que con iluciones y esperanzas, hace que nos miremos en nuestra condicion humana fieles testigos del amor de Dios...
    un abrazo estamos unidos a travez de la oracion. con cariño
    alexander vega aguirre
    seminarista diocesano
    Bolivia- tarija
    mi facebook es ale_vega_2@hotmail.com

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