De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

lunes, 5 de agosto de 2013

Testimonio de nuestro Rector, y del seminarista Marcelo De León al diario El País.

Tomado de El País Digital.


DE PORTADA

Casarse con Dios

Cada año, un puñado de jóvenes uruguayos decide convertirse en sacerdote o monja. El proceso es complejo y lleno de inquietudes.

Gabriela Vaz
Dicen que no pasa de un día para el otro, sino que es parte de un largo proceso. La mayoría se da cuenta en la adolescencia; en esa etapa notan el despertar de un sentimiento que les genera tanta incertidumbre como inquietud. El camino de la aceptación es arduo. Primero deben enfrentar la resistencia interna; tan solo imaginar las consecuencias de concretar su deseo -"de responder a ese llamado"- les genera un gran temor. Después, toca afrontar la oposición de la familia y los amigos, que a menudo tardan en entender y aprobar. Es que para muchos es difícil comprender por qué, en este Uruguay del siglo XXI, hay jóvenes que deciden convertirse en sacerdotes o monjas.
Hace ya tiempo que la Iglesia Católica se muestra preocupada por la merma en la cantidad de aspirantes a la vida religiosa. Y en Uruguay, el país menos católico del continente más católico del mundo -47% de la población uruguaya se declara parte de esa grey, doce puntos porcentuales por debajo del segundo país con menos fieles de esta religión en América Latina, que es Bolivia-, esta realidad parece más desalentadora aun.
Sin embargo, cada año, un puñado de jóvenes uruguayos comienza el largo proceso de querer dedicarse a la fe, que difiere según el género y la puerta que se toque. En algunos casos -como ciertas congregaciones de mujeres, por ejemplo- el recorrido puede extenderse hasta por 15 años.
En el Seminario Interdiocesano Cristo Rey, donde se forman los sacerdotes del clero secular, se requieren siete años de estudios para lograr la ordenación. Hoy, 34 hombres de entre 19 y 34 años residen allí, en diferentes etapas del camino a convertirse en presbíteros. "Este año subió un poco la cantidad de ingresos con respecto a los cuatro años anteriores. Pero el promedio de los que llegan se mantiene estable; entre seis y ocho por año", informa Milton Tróccoli, rector de la institución.
Oriundo de la canaria Santa Lucía, Marcelo de León es uno de los que cursa el séptimo y - "si Dios quiere", acota él- último año de formación. Cuenta que su período de discernimiento fue largo. El "llamado" le llegó a los 16 años, pero no tenía muy claro cómo responderlo. Si bien su familia era católica, su educación, pública, había sido laica. "No tenía mucho conocimiento de lo que es la vocación sacerdotal. Sí había hecho catequesis y me habían preparado para la confirmación. Me vinculé mucho a la Iglesia, comencé a dar catequesis, estaba dedicado a servir de cierto modo en la parroquia, en un merendero. Pero sentía que me faltaba algo. A medida que fueron pasando los años, cada vez que escuchaba algún testimonio vocacional, sobre todo del párroco que era mi referente, me movía el piso, me inquietaba. Eso me llevó a cuestionarme. Pasa que da mucho miedo. Creo que todo lo que implique una entrega, un sacrificio, da inseguridad. Tenés que dejar muchas cosas. Antes de entrar al seminario yo trabajaba, tenía mis amigos, mis actividades. Y entrar a un centro de formación implica la renuncia a muchas cosas. Aparte no tenés el cien por ciento de seguridad", dice el seminarista, que hoy tiene 30 años y la convicción de haber elegido bien.
Cuando se ordene, De León se sumará a los 468 sacerdotes, uruguayos y extranjeros, que hay en el país, según datos de 2011 proporcionados por Luis Fariello, secretario ejecutivo de la Comisión para el Clero de la Conferencia Episcopal Uruguaya. De ese total, 232 pertenecen al clero secular y 236 son religiosos, es decir, responden a congregaciones.
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