De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

martes, 31 de mayo de 2011

Ordenación sacerdotal de Sebastián Pinazzo III.

Homenaje de las Ordenaciones.
Por P. Enrique Passadore de Entre todos.

El tan ansiado (y trabajosamente preparado) domingo 15 de mayo, llegó luminoso, con sol refulgente, cuyos rayos temprano en la mañana entibiaban el espacio geográfico del cruce de Bulevar Artigas con Avda. Italia y 8 de octubre, donde se levanta la Cruz del Papa y el Monumento a Juan Pablo II. 
Lentamente la gente de nuestras comunidades de las parroquias y capillas donde peregrina el pueblo de Dios en nuestra ciudad, fue confluyendo para la celebración eucarística, para ser testigos y partícipes de las ordenaciones diaconales y sacerdotales de nuestros hermanos y de un sencillo, pero sentido, homenaje a nuestro querido Beato Juan Pablo II.
El aire era de fiesta, visible en los rostros y actitudes de los fieles, que saludaron el ingreso de los concelebrantes y ordenandos que emergieron del Santuario del Señor Resucitado bajo el humo del incienso, y los acordes de un afiatado conjunto musical de jóvenes.
La tarima levantada a los pies del monumento, con las alfombras, un sencillo, aunque artístico, altar de madera, el cirio pascual, la imagencita de la Virgen de los Treinta y Tres y una hermosa decoración floral en tonos blanco y amarillo, concentraba la mirada de todos poniendo un verdadero toque de fiesta.
Presidía la concelebración el Cardenal Marc Ouellet, teniendo a su flanco a nuestro Pastor, Mons. Nicolás Cotugno, al Sr. Nucio Apostólico, Mons. Anselmo Pecorari y a los demás concelebrantes: Mons. Roberto Cáceres, Mons. Orlando Romero, Mons. Raúl Scarrone, Mons. Milton Tróccoli, Mons. Pablo Galimberti,
Mons. Rodolfo Wirz, el Inspector de los Salesianos, P. Daniel Sturla, el Rector del Seminario “Redemptoris Mater”, Pbro. Fernando Lema y el Pbro. Jorge Techera. Los Maestros de Ceremonias fueron el Pbro. Ernesto Diano, el P. Daniel Costa sdb y el Prof. Ramón Cuadra. Arriba, a un costado, estaban quienes iban a ser ordenados, con los nervios y la emoción bien visibles (¡sus rostros no mentían!) Debajo del estrado a derecha y a izquierda, más de cien sacerdotes a “cor unum”.
Corriendo la vista pudimos calcular -como hace Kessman al mirar las tribunas del Centenario- una multitud de más de 5 mil personas que desbordaron las sillas puestas.
La homilía del Cardenal, en fluído e impecable español, fue seguida con profunda atención, calando sus palabras en el alma de todos. Y tuvo una particular emoción el momento de las ordenaciones, que dicho sea de
paso, ENTRE TODOS pudo captar de cerca con su cámara fotogrática NIKON.
Las letanías de los Santos, con la postración de los ordenandos, resonaron fuerte y el momento de la imposición de manos fue seguido con un profundo silencio. Luego se dió la nota simpática de la entrega de las estolas y las dalmáticas a los diáconos, así como las casullas a los nuevos presbíteros. Notamos la indisimulada emoción de los hermanos (uno sacerdote y el otro, laico) y de una hermana, del P. Ángel Martinez Puche, venidos especialmente desde España.
Las comuniones fueron distribuidas por sacerdotes que recorrieron la asamblea, portando el Pan de Vida.
Hacia el final, Mons. Nicolás Cotugno bendijo la placa de homenaje a Juan Pablo II que sería colocada a los pies de su Monumento. Entre la multitud vimos agitarse las banderas de Polonia, portadas por la comunidad
polaca residente en Uruguay.
Previo a la procesión de salida, Don Nicolás, pidió al Cardenal Oullet, una “licencia litúrgica” para posar para nuestra cámara como recuerdo
del momento.
Aunque pueda sonar a “frase hecha”, lo cierto es que la celebración del domingo 15 de mayo en Tres Cruces, nos “llenó los pulmones del alma”.

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