De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

lunes, 19 de julio de 2010

Retiro del Clero de Montevideo en nuestra casa.


Compartimos un extracto de la nota publicada en el quincenario "Entre todos" por el Pbro. Enrique Passadore, titulada "El Retiro del Clero, Oración y fraternidad".

Foto: "Entre todos".

Del lunes 5 al viernes 9 al mediodía, unos 30 presbíteros del clero secular, tuvimos nuestros días de retiro espiritual en el Seminario. El Espíritu Santo, por mediación del predicador, Mons. Santiago Silva Retamales, venido de Valparaíso (Chile) donde es Obispo Auxiliar, hizo su obra en el corazón de quienes servimos al pueblo de Dios desde el ministerio sacerdotal. 


En el inicio marcó como pautas del retiro: “oración y fraternidad”. Puso énfasis al señalar: “El retiro es deber nuestro y derecho del pueblo de Dios, pues, por misión y consagración estamos llamados a compartir con ellos nuestra experiencia del Resucitado. El retiro no puede ser un acto puntual en la vida, sino que debe inscribirse en la formación permanente y en un programa de vida, ambos indispensables para una buena respuesta a Dios y una buena evangelización de los hermanos”.
Con un manejo preciso de la Escritura y citando también el documento de Aparecida, nos propuso: “Pasar del huerto del Genésis (pecado, desierto) al huerto del Evangelio de Juan donde Jesús se aparece a María Magdalena”.Y así nos fue señalando las notas distintivas del discipuladomisionero en la perspectiva de los sinópticos.

Foto: "Entre todos".
Oración y fraternidad marcaron este retiro. Los momentos de oración personal pautaron el silencio en el Seminario, ya que no se sentía siquiera el volar de una mosca. Y en la oración comunitaria de Laudes y Vísperas en la Eucaristía las voces resonaron al unísono en coro armonioso.
A la vez, en los almuerzos y cena, se dio rienda suelta a la camaradería, sea durante los mismos como en largas sobremesas.


Comentarios sobre los seminaristas que participaron en el servicio del retiro:

* 10 puntos. La atención brindada por el Seminario fue excelente, diría de las mejores. El Rector Gonzalo Estévez, nos asignó una dotación de 6 seminaristas quienes, sacrificando sus vacaciones, nos sirvieron en todo sentido, atentos a proveer nuestras necesidades.
Lo mismo se puede decir de las cocineras con sus excelentes menús donde se destacó una cazuela de mondongo.
* Revelación. Lo constituyó una tanda de sabrosos bizcochos caseros, especialidad el seminarista Gregory, que desgustamos en la merienda del jueves.

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