De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

miércoles, 17 de febrero de 2010

¿Quiénes somos?


De los estatutos del Seminario

Las Diócesis comprendidas en el territorio de la República Oriental del Uruguay se comprometen a mantener una fructuosa colaboración en el campo de la formación sacerdotal. Obtenida la previa autorización de la Santa Sede los Sres. Obispos de dichas diócesis han determinado erigir de derecho el Seminario Mayor Interdiocesano a norma del Can. 237 &2 del CIC,

Este Seminario, que lleva el nombre de “Cristo Rey”, con sede en Montevideo, en la calle Juan Rodríguez Correa 1361, servirá a la formación de los alumnos del propedéutico, de filosofía y de teología de las Diócesis de: Montevideo, Salto, Melo, Florida, Minas, Mercedes, San José de Mayo, Tacuarembó, Canelones y Maldonado.

En conformidad con las disposiciones canónicas vigentes (cf. Can. 259), el Seminario depende en cuanto a régimen y administración de los Obispos de las antedichas diócesis, los cuales ejercitarán su autoridad en modo colegial. Son ellos los últimos responsables de la marcha general del Seminario así como su máxima autoridad ante la Sede Apostólica.

Este es el sueño de Mons. Jacinto Vera, que hace 125 años se comenzó a hacer realidad...

Nació el 3 de julio de 1813, murió con fama de santidad,
en Pan de Azúcar el 6 de mayo de 1881

-ORACIÓN-

Dios, Padre Nuestro, que ungiste con el Espíritu Santo a tu Siervo JACINTO, eligiéndolo como primer Obispo de Montevideo, para que como Cristo, Buen Pastor, llavara a todos los rincones de nuestra Patria el Evangelio de tu Amor y los Sacramentos de la Salvación:

Guía a nuestros Obispo y Sacerdotes. Evía abundantes y santas vocaciones sacerdotales y religiosas. Une a nuestras familias en la verdad y en el amor. Otorga a tus fieles la santidad de vida y fortaleza para ser testigos del Evangelio de Cristo.

Haz que viva según tus mandamientos, caminando bajo la luz de la fe, con la esperanza puesta en Tí, amándote con todo el corazón y amando a mi prójimo por amor a Tí.

Glorifica tu Nombre en tu Siervo JACINTO y concédele el honor de los altares, para alabanza de tu gracia y edificación del pueblo cristiano.

Y, a mí, por su intercesión, otórgame la gracia que humilde y devotamente te pido (pídase la gracia que se desea alcanzar). Amén

Padre Nuestro. Ave María. Gloria y Creo en Dios.

(Esta oración privada, conforme a los decretos del Papa Urbano VIII, no pretende prevenir el juicio de la autoridad de la Iglesia)

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